Todos los años igual

Hablo de Semana Santa. Cuantas veces habremos escuchado el tópico de “no sé como vas a ver eso todos los años, si siempre es lo mismo. Todos los años igual”.

Pues para el que se pase por aquí os lo explico gustoso, que seguro que a alguno le coge de nuevo. Y lo voy a explicar dejando condiciones climatológicas a parte, que está claro que varían y como siempre, desde mi punto de vista que para algo el blog es mio.

Este año empezó con la noticia de que este año la estación de penitencia sería de forma diferente si o si. Así que ya antes de empezar este año era diferente.
Después llegó la semana de pasión. Para el que no la conozca en Sevilla, son muchas mudás (traslados de pasos desde los lugares donde se almacenan hasta los templos de salida), retranqueos (pegarle un meneo a los pasos para ver que todo está bien), muchas cervezas de charlar cofrades, visitas a iglesias e ilusión mucha ilusión. Para mi esta semana ha sido la difícil:  asimilar, pensar y darme cuenta de lo que quería hacer y como hacerlo (en Semana Santa).
Sábado de pasión.  A Cantillana a ver la Borriquita, “como siempre”. Pues no. Me alegré un montón de verlos salir, salieron más tarde, con las mismas ganas aunque sólo un ratillo, ratillo que bastó para meterme el gusanillo que hacía años no sentía allí. Se olvidan los rencores para disfrutar los buenos ratos. Y si hablamos de buenos ratos, el que me tenían preparado casi a la entrada en su parroquia, así que un ratito bueno de tapeo cortesía de un amigo. Y sábado de pasión diferente.

Y así podría seguir detallando todos los días, pero como solo pretendo haceros entender que esto no es siempre igual os voy a decir lo realmente bonito y especial que me tenía reservada esta semana.

Reencuentro con amigos de mi niñez almeriense en Sevilla y por casualidad. Como las cosas deben de ser, improvisadas. Me encantó veros y echar un ratillo de charla con todas, aunque algunas me aguantaron más que otras. Aún así me supo a poco y Lunes Santo diferente.

img001Os acordabais de esto??

Jueves Santo. Me levanté más raro que nunca, diciendo voy o no voy. Total, al final hable con mi buen amigo Miguel me fui con el, estuve allí con los costaleros, mis compañeros de la calle Feria, que me dieron un trato de familia (lo que debe ser una cuadrilla) que no voy a olvidar y sus mejores mimos.

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Y encima los capataces, contraguías, junta de gobierno, guardias civiles, pertiguero, etc. se portaron conmigo de categoría. Jamás he visto tan bien una cofradía, ni creo que se vuelva a repetir. Agradecido se queda corto. Esto no se olvida. Al llegar a la iglesia no era capaz de hablar y era por el trato humano que había recibido. Ahí lo dejo. Jueves Santo diferente, no?

Y ya el Viernes Santo llegó el clímax  Estación de penitencia de las de verdad, que se culminó con mi primera llamada al llamador del paso que me ha visto nacer (con perdón del Resucitado, martillo al cual espero llamar muchas más veces). Agradecido también a todos los que hicieron posible mi estación de penitencia, y a los que intentaron que fuera de otra forma (les doy las gracias, pero muero por mis principios, que no tienen porque ser los correctos). Viernes Santo diferente.

Total, el año que viene os vais a la playa, de fiesta, veis los pasos, o lo que queráis, pero no digáis que la Semana Santa siempre es igual porque igual que este año me ha tocado a mi el año que viene habrá otros en similar situación.

PD: A los que decís que somos unos hipócritas porque nos guste Semana Santa (y todo lo que conlleva), deciros: “el que esté libre de pecado, que lance la primera piedra”. Mucho pregonar liberalismo y tal, y sois esclavos de un yugo la única diferencia es que nosotros sabemos cual es.

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